

José Alberto Estrada (Chiclana, España 1983) Atleta de ulrtraresistencia y ultradistancia. Divulgador conviviendo con Parkinson de inicio temprano.«A mi manera con el Sr. Parkinson» — Proyecto y canal de Facebook para visibilizar el Parkinson joven.
Su reto: Participación en el UTMB (Ultra-Trail du Mont-Blanc) 2026, la meca mundial del trail running. Entre otrosMisión: Demostrar que el deporte de resistencia frena el avance del Parkinson y rompe barreras neurológicas. Protagonista del documental «Vivir es la meta: Corriendo 100 millas con Parkinson».

Nelson Oliveira (Maia, Portugal, 1971 ) Vendedor de profesión, encontró en la bicicleta a su mejor aliada. Persigue el reto de completar el Mountain Quest (+200 km y +6.000 m de desnivel en menos de 20 h) con una misión clara: animar a que cada vez más personas con Párkinson pedaleen y conviertan la bici en su mejor herramienta frente a la enfermedad.

Cris Budiño (Moaña, España 1980) Creador de contenido, bloguero y deportista de resistencia conviviendo con Parkinson.www.pedaladaparkinson.com · @pedaladaparkinson
Su reto: "Pedaladas de Coraje" ultraciclismo en gravel de más de 500 km y 7.000 m de desnivel acumulado.
Misión: Demostrar que el ciclismo es una herramienta terapéutica clave para frenar el avance del Parkinson y mantener la autonomía.
Todo empieza en el archivo parroquial de San Paio de Figueroa, en el municipio pontevedrés de A Estrada. Allí apareció un documento eclesiástico fechado en el año 1784: la partida de defunción de un hombre llamado Ignacio Taverneiro, natural de Ponte Caldelas.El texto certificaba que Taverneiro había fallecido en ese punto durante su camino de regreso tras haber cumplido con el jubileo en Santiago de Compostela. En el siglo XVIII, completar la peregrinación jacobea y volver a pie hasta tu aldea natal era una auténtica empresa de supervivencia. Aquel documento no solo probaba que Taverneiro existió, sino que confirmó la existencia de un corredor tradicional que los devotos y arrieros del sur de Pontevedra y del norte de Portugal utilizaban habitualmente para llegar a Santiago a través del interior, evitando rodeos costeros más largos.
El trazado que siguió Taverneiro no se abrió en el siglo XVIII: aprovechaba arterias de comunicación que llevaban funcionando miles de años:
Durante siglos, el asfalto de las carreteras modernas y el abandono rural sepultaron buena parte de estas sendas bajo zarzales y tojos.En 2004 se iniciaron las primeras investigaciones de archivo para reconstruir el trazado exacto. A partir de 2021, gracias al empuje de vecinos, asociaciones y concellos, el plano se convirtió en realidad con jornadas a base de desbrozadora, motosierra y marcaje sobre las piedras.Lo que hace más de dos siglos fue el último viaje a pie de Ignacio Taverneiro es hoy la pista viva por donde rodamos en nuestras bicicletas: un hilo invisible entre el pasado de quienes caminaban por fe y el presente de quienes pedaleamos con la misma tenacidad frente al Párkinson.
Rescatar del olvido una ruta histórica del siglo XVIII no se hace desde el sofá: se hace sobre el barro, engranando plato pequeño y empujando las bielas por donde antes pisaban los peregrinos con sandalias.
El Camiño de Ignacio Taverneiro no es un paseo cualquiera. Son algo más de 135 kilómetros de pura exigencia física, calzadas romanas y sendas quebradas que hemos dividido en dos etapas de auténtico ciclismo de montaña (MTB). Un trazado implacable que une dos países y que refleja a la perfección lo que significa convivir con el Párkinson: constancia, resistencia y no aflojar ni en las rampas más duras.
El desafío arranca en la fortaleza fronteriza de Salvaterra de Miño, a orillas del río que separa y al mismo tiempo hermana a Galicia con Portugal. En esta primera jornada nos esperan 64,5 kilómetros y más de 1.300 metros de desnivel positivo (+1.310 m D+), un terreno roto y exigente que marca el tono desde la primera pedalada.
Dejando atrás el Miño, el camino se adentra en el corazón de Pontevedra por Pazos de Borbén y Ponte Caldelas, tierra natal del propio Ignacio Taverneiro. Aquí las ruedas muerden tramos de auténtica calzada romana milenaria documentada por el CSIC, senderos técnicos y pasos tradicionales recuperados a base de desbroces colectivos. Esta primera toma de contacto culmina tras casi seis horas de brega en A Chan, dejando el cuerpo curtido por el desnivel y la mente concentrada en la meta final.

La segunda jornada remata la faena con 70,8 kilómetros y alrededor de 1.550 metros de desnivel positivo acumulado, sumando descensos rápidos y técnicos hacia la meta jacobea.
Partiendo de A Chan, la ruta se mete de lleno en la comarca de Cotobade y las tierras de Cerdedo, afrontando subidas que coronan por encima de los 500 y 600 metros de altitud. Pistas rotas, pontellas medievales y senderos de monte nos conducen hasta Codeseda, en A Estrada, el punto donde este trazado enlaza con el Camiño da Geira e dos Arrieiros. A muy pocos kilómetros de allí fue donde, en San Paio de Figueroa, se halló aquella partida de defunción de 1784 que devolvió a Taverneiro a los mapas.
Desde Codeseda, el perfil suaviza ligeramente antes del último arreón que nos lleva por O Milladoiro hacia la entrada definitiva en Santiago. Tras más de once horas acumuladas de pedaleo entre las dos jornadas, el final aguarda en la Praza do Obradoiro: el mismo lugar que pisó Taverneiro hace más de dos siglos y el destino donde tres ciclistas plantamos cara al Párkinson.
